Menos lerele y más larala

Esta parábola de Jesús es realmente sencilla de entender.
Un hombre tenía dos hijos y a ambos les pidió que fueran a trabajar a su viña: uno dijo que no, pero luego se arrepintió y sí fue; el otro dijo que sí, pero luego no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que quería su padre? El Señor critica a religiosos de la época que despreciaban a otros, como las prostitutas y pecadores públicos ¡y esos otros agradaban a Dios más que ellos!
El Señor no quiere personas que dicen que “sí”, pero luego no hacen lo que le gusta a Dios. El Señor quiere corazones arrepentidos que hacen lo que le gusta a Dios.
Así que si eres de los de “mucho lerele y poco larala”… ¡menos lerele y más larala!