Pelear… ¿pelear qué?

Pablo, ya experimentado, le da algunos consejos al joven Timoteo en esta carta.
Una de sus recomendaciones fue que no peleara cualquier batalla, que huyera de las discusiones vacías y el amor al dinero, y persiguiera las cosas buenas. Que peleara la buena batalla de la fe. Para esto, tendría que echar mano de la vida eterna, porque la vida es mucho más de lo que vemos con nuestros ojos… ¡El Señor volverá!