Completos y creciendo

El Evangelio es la buena noticia de que Jesús nos ha dado vida eterna.

Si una persona cree en Jesús, ya tiene vida, ¡ya es alguien completo!
También los creyentes estamos llamados a seguir creciendo espiritualmente, ¿hasta dónde? hasta ser como Cristo. Así que somos gente completa, que sigue creciendo.

Crecer como personas es obra de Dios, pero nosotros también tenemos que trabajar en ello, así lo ha dispuesto Dios. Para este crecimiento es necesario romper con el pecado, que nos limita y ata, si no, no podremos crecer.

Una imagen para entender esta situación pueden ser los bonsais, que no crecen porque tienen macetas pequeñas y poca tierra. Del mismo modo que un árbol no puede crecer grande en un plato, una persona no puede ser espiritualmente madura si comete pecado.

No seamos canijos espirituales… ¡podemos crecer!
Rompe con el pecado que te limita ¡Cristo te hace libre!