Yo y la homosexualidad

No estamos llamados a destruir personas, ni a condenar personas, ni a discriminar personas, ni a hacer acepción de personas, ni a clasificar a personas.
Sí podemos proclamar la verdad de Jesús, tener la libertad de hablar lo que la Biblia nos enseña. Discernir entre lo bueno y lo malo.

 

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16 RV60