Buenos encargados, sin estorbos

Nuestra vida no es nuestra, sino que es propiedad de Dios y nosotros la administramos. ¿Cómo la administras?
¿Qué te estorba para dar fruto? ¿la ambición de dinero? ¿la ambición de poder o posición social? ¿tu cuerpo es tu dios?
¡Entrégaselo a Dios! ¡Saldrás ganando!